GRACIAS POR ACOMPAÑARNOS

Final de cursoLlegamos al final de curso  y nuestra memoria está llena de encuentros, rostros, emociones, aprendizajes, retos, alegría… y  grandes amigos, a quienes agradecemos su acompañamiento, su apoyo y su cariño durante todo este curso.

Amigos del Centro Cultural Poveda nos cuentan sus impresiones al despedir este curso: 

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"Comienzo escribiendo estas líneas con cierta preocupación e incertidumbre, porque escribir sobre sentimientos y emociones es difícil, al menos para mí. Me refiero a las que pude vivir en la tarde del domingo, 15 de junio, en la Eucaristía de final de curso y la cena compartida.

La celebración se llevó a cabo en el patio de la casa del Centro Cultural Poveda; la Eucaristía  fue oficiada por el párroco de la Parroquia San José, de la localidad, D. Melitón Bruque García, quien nos invitó a reflexionar sobre la existencia de Dios, sin necesidad de buscar evidencias científicas que la justifiquen; sino abriendo los ojos mirando a nuestro alrededor y sobre todo siendo justos, porque si se es justo, estás siguiendo el camino de Dios; animándonos a llegar a la verdad a través de la libertad y la justicia. Fue realmente emotivo y consiguió que todos participásemos de la misa inmersos en una profunda reflexión cristiana.

final curso 4La oración hecha música y palabra cantada, estuvo a cargo del Coro de la Parroquia de la Santa Cruz, que junto con las personas que realizaron las lecturas, nos llevó a todos los asistentes a una participación plena y activa.

Después y ya en la cena compartida, pudimos degustar las viandas que cada uno de nosotros aportamos, que a pesar de estar elaboradas con ingredientes poco sofisticados, estaban realmente deliciosas, simplemente por el cariño que cada uno habíamos puesto en su preparación, pensando en el ámbito de amistad fraternal con el que serían compartidas.

Solo me queda manifestar la nostalgia que me invade ante la finalización del curso y el agradecimiento a la Institución Teresiana en Linares, por la labor que hace y en concreto por lo que se está enriqueciendo mi espíritu desde que asisto a los actos, que con tanto amor y dedicación realizan."

Jerónimo Perea

 

 

 

final curso 6"Con alegría y emoción asistimos el domingo 15 de junio, a la clausura del curso en el Centro. Allí nos reunimos todas las personas que durante el año compartimos ratos, vivencias y aprendizajes, festejamos  el vivir en una Comunidad en la que la búsqueda del ser humano, tanto externa como internamente, tanto el propio como el ajeno, nos enriquece y nos acerca y todo en un ambiente de libertad, confianza y naturalidad dentro de nuestro ser cristiano.

final curso 1Siempre he pensado que los fines de curso son un referente perfecto para calibrar con bastante exactitud qué hemos aprendido, qué hemos cambiado, qué hemos profundizado, cuánto hemos conocido, a cuantas personas hemos incorporado a nuestra vida. Este razonamiento me llevaba a catalogar nuestros encuentros como amistad verdadera, poco más adelante avancé un poco más y lo definí como familia, una gran familia de amigos y amigas a quienes nos une Jesús. El CCP tiene vida y vida hacia adentro. Luego escuché un gran cuento que le dio respuesta a mis cavilaciones.

final curso 2El cuento se llamaba algo así como “Los Pozos” y nos llevaba a un paraje dónde había muchos. Todos se iban  llenando de cosas, de vivencias del exterior, de tal manera que el agua que contenían no daba abasto para engullir tal amalgama de existencia, e incluso, corrían el peligro de convertirse en una masa informe y reseca. Alguno de esos pozos pensó, o tal vez deseó, o tal vez buscó, otra forma de vivir de su agua transparente porque todo no podía quedar ahí. Tenía que haber más. Y dejando que todo lo exterior se colocase en buena hora, destinó parte de su corriente a profundizar en la esencia, la que era suya desde siempre. Y cuando su reflujo descendió a lo profundo, encontró más corrientes, y comprendió que todas eran atraídas hacia el mismo lugar, allá donde emergía limpia y cantarina la cascada origen. Los pozos con su agua contaminada, juntos y atentos a la misma respuesta, quedaron por un momento extasiados al contemplar tal belleza. Sólo ella existía, sólo la cascada llenaba el horizonte, sólo ella los llamaba a sumergirse, sólo ella contenía gotas de salvación, sólo ella empapaba de Amor. Sólo ella llenaba para vaciarse en lo demás, confiadora y confiada en que sólo ella podría volver a llenar.

No me contaron el final del cuento, pero supongo que los pozos volvieron, revitalizaron todo lo que se asomaba a su brocal, anegaron sus entornos y mantuvieron sus aguas generosas. No les preocupaba la sequedad, conocían ya el camino de idas y vueltas a recorrer, un camino que se centra en la calle Pontón. Y regenera."

Mercedes Rueda