Linares recuerda a San Pedro Poveda

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   Fiel a su cita anual, la comunidad Institución Teresiana de Linares se reunió para conmemorar la fiesta de su fundador, el sacerdote Pedro Poveda Castroverde, elevado a los altares por S. Juan Pablo II el 4 de mayo de 2003.

19 7 28 2  En esta ocasión, interrumpiendo una costumbre de casi veinte años en las que han llevado esta fiesta a las distintas parroquias de la ciudad para divulgar la figura povedana, la cita tuvo lugar en el Centro Cultural Poveda, en una celebración “más íntima, más de casa”, como se dijo en la monición de entrada. El motivo lo merecía: la entrega a los miembros ACIT de un nuevo reglamento de su Asociación, tras el proceso de reforma del mismo llevado a cabo en los últimos años, acto que tuvo lugar en el transcurso de la Eucaristía.

   El equipo que preparó la celebración quiso poner de relieve ese carácter de universalidad que supone una festividad de toda la Iglesia, pero dándole un tinte local, de agradecimiento por “tantos rostros, nombres y vidas con los que hemos sepultado trabajos y desvelos, con los que hemos echado sobre la tierra trabajos, sudores y penas mientras llega el tiempo de la recolección”. Tratándose de una celebración de la Institución Teresiana, no faltaron tampoco las plegarias “para que cesen tantas tragedias como asolan a los hombres y mujeres con los que compartimos la historia”.

 19 7 28 4  A este carácter íntimo de la celebración contribuyó también que el celebrante, Jesús Castro, haya estado vinculado al Centro Cultural desde muy joven, como monitor de tiempo libre, miembro del grupo de teatro, etc. y reconoció en sus palabras iniciales cómo esta circunstancia había contribuido a configurar su personalidad y su manera de hacer pastoral. “Entre vosotros aprendí –dijo– el significado de compartir la eucaristía. Los signos que aprendí aquí los he llevado a otras comunidades”.

   Tal vez esta idea fue la que le llevó a proponer una homilía compartida por todos los presentes. Para ello les propuso dos cuestiones: ¿qué motivos de agradecimiento tenemos hoy? y ¿cuáles son los retos que tenemos para este tiempo presente?

   Varias personas tomaron la palabra y dejaron reflexiones muy interpeladoras. Con respecto a la primera pregunta, se apuntó el hecho de que un grupo de personas iba, a continuación, a recibir el reglamento de su Asociación, lo cual significaba estar dispuestos a continuar esta cadena de vida y misión que es la Institución Teresiana. Al mismo tiempo, otras personas presentes viven ese contacto con la obra povedana de diversas maneras, lo cual habla de la diversidad de presencias y de compromisos de los miembros y amigos de la I.T. y, por tanto, de una Obra concebida de manera amplia en la que cada uno recibe y con la que se puede comprometer según su modo de entenderla. Es de agradecer, por tanto, la aportación que cada uno, desde su realidad, aporta.

   Se agradeció también la figura de Pedro Poveda como “caminante de incertidumbres”. Su única certeza fue que Dios lo llamaba “a  más”, y a ello se entregó, pero confiado exclusivamente en Él, sin más seguridades.

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Otra persona dio gracias por poder acudir a San Pedro Poveda en tiempos de dificultad, y por los miembros de su Obra que brindan su ayuda cuando alguien la necesita.

   En cuanto a los retos, se señaló, reconociendo y agradeciendo que Dios se regala y se manifiesta en el corazón de cada uno, el hecho de aprender a descubrir y acoger esta experiencia en toda persona y acontecimiento.

   Otra aportación apuntó la necesidad de encontrar formas para hacer presente hoy el reino de Dios, otra más indicó la necesidad de dejarnos llevar por la providencia y una tercera, aprender a colaborar en la tarea de liberación que nos propone Jesús de Nazaret, estando atentos a las necesidades de quienes tenemos alrededor, ofreciendo una palabra de aliento, un acompañamiento, a través de gestos sencillos.

   Durante el ofertorio, además de sal y luz, recordando el evangelio de Mateo que se había proclamado momentos antes, y del pan y vino de la Eucaristía, se presentó también el nuevo Reglamento ACIT, todo ello acompañado por el coro de la Santa Cruz que interpretaba “Alza tus manos, padre”.

   Finalizada la celebración eucarística, continuó la fiesta, en la que la charla amigable fue acompañada de un rico ágape ofrecido por la Institución Teresiana, regado con bebidas frescas que ayudaron a sobrellevar las temperaturas veraniegas.

Texto y fotos: C.C.P.