Una nueva educación para un tiempo nuevo

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Como continuación del ciclo de actividades relacionadas con la educación que se inició a raíz del Centenario del fallecimiento de Antonia López Arista culminado en noviembre pasado, tuvo lugar el pasado jueves, 7 de marzo, la conferencia “Una propuesta educativa en tiempos de cambio”, a cargo de Margarita Bartolomé Pina, doctora en Pedagogía por la Universidad de Barcelona, de la que ha sido catedrática hasta su jubilación.

19 3 7 2   Su principal preocupación profesional ha sido siempre el impulso al cambio social a través de la educación, no solo en España, sino en distintos países de América Latina, impulsando procesos de investigación y de innovación educativa, mediante –entre otros medios– la formación de educadores o el impulso a una escuela capaz de integrar la multiculturalidad.

   Desde hace algunos años es miembro del equipo que elabora la edición crítica de las Obras de S. Pedro Poveda, y, concretamente, la coordinadora del volumen II (“Ensayos y proyectos pedagógicos”), eje conductor de su alocución.

   Comenzó refiriéndose a la mesa redonda sobre los retos educativos celebrada el pasado 30 de noviembre para hacer un paralelismo entre la situación actual y la que con toda seguridad vivió Pedro Poveda en su tiempo, en el que todas las tendencias ideológicas reconocían la necesidad imperiosa de una transformación social, aunque discrepasen en temas tan sensibles como la presencia o no de una dimensión trascendente de la persona en esa deseada regeneración.

   Poveda reconoció la existencia de una profunda fractura social y pretendió –hombre siempre dialogante y conciliador– tender puentes, articular una sociedad armónica, con la educación como la principal herramienta para lograrlo; una educación en la que la fe y la ciencia no se excluían, sino que se complementaban. Para ello escribió una cantidad enorme de artículos, ensayos, proyectos y cartas que la conferenciante y su equipo han recopilado en el segundo volumen de las Obras de San Pedro Poveda.

   Estructurada en seis apartados, correspondientes a las distintas etapas en las que se fue haciendo realidad el sueño povedano, desde los comienzos en Guadix hasta los últimos escritos, fechados en mayo de 1936, poco antes de la guerra civil, esta obra supone un acercamiento privilegiado al pensamiento educativo del fundador de la Institución Teresiana; ya que, además de permitir al lector conocer en su más pura literalidad los textos originales, cuenta con un estudio introductorio a cada uno de los capítulos que enmarca perfectamente las líneas de pensamiento del autor, las posibles influencias que recibió, los contextos español y europeo en que se escriben, etc.

  19 3 7 3 A través de esos escritos es posible rastrear elementos comunes que permiten delinear la pedagogía social povedana: identificar a los destinatarios, sus búsquedas y sus necesidades; tratar de comprender la realidad no desde un acercamiento teórico, sino desde el interior de la misma, donde se están produciendo los cambios; la persona, como elemento central e insoslayable del proyecto; el desarrollo integral del plan de actuación diseñado y siempre la cohesión social como horizonte.

   Todo ello –recordó la conferenciante–, desde una fe encarnada y un profundo amor por la persona, que adopta diferentes formas según las características de los sujetos y las necesidades detectadas: ternura, capacidad de reconocer y acoger la fragilidad de las personas; compasión,… En este punto mencionó que las tendencias educativas actuales entroncan, de alguna manera con estas características y las ponen de relieve, como puede ser el caso del mediático profesor Ken Robinson, quien detecta, aunque tal vez no en estos términos, la necesidad de ser y formar personas compasivas.

   Al repasar la etapa de Covadonga, la señora Bartolomé abundó en la necesidad sentida por el autor de hacer frente a la creciente estatalización (laicización) de la educación, liderada por la Institución Libre de Enseñanza, a la que, independientemente de reconocerle los esfuerzos regeneracionistas en los que se empeñaba, el propio Poveda trata de responder con su proyecto de Institución Católica de Enseñanza.

19 3 7 4   Hizo hincapié también en la oportunidad que supuso para Poveda la estancia de siete años en la soledad del paraje asturiano, que le permitió escuchar y mirar la realidad con la cabeza y el corazón, dejando madurar en su interior las demandas sociales que percibía. De nuevo, entroncando con las tendencias actuales, la conferenciante se refirió a las ideas de Otto Scharmer, quien ha lanzado, con bastante eco, su Teoría U, que reconoce las dificultades para la irrupción de líderes capaces de encabezar una transformación social porque existe un punto ciego tanto en el liderazgo colectivo como en las interacciones sociales cotidianas, que no es otro que la ausencia de interioridad, de silencio, de espacios de atención y escucha profundas – “generativa”, la llama Scharmer, porque es capaz de transformar no solo a la persona que habla, sino también a la que escucha, que no será la misma que cuando la conversación comenzó–.

   Sin embargo, es preciso trascender esta interioridad y “descentrarse” de algún modo para permitir que las respuestas emerjan desde el interior y generen propuestas de acción que deben ser concretadas en un proceso permanentemente abierto e inacabado, y que deben ser ensayadas, puestas en práctica para, en una última fase, permitir que el proyecto se amplíe.

La parte final de su intervención estuvo dedicada a sintetizar algunos rasgos que definen la propuesta educativa povedana:

  • Poveda quiere que el proceso educativo sea, fundamentalmente, de ayuda; aspira a servir a la persona y a la sociedad (en un doble sentido, como ya quedó apuntado: crecimiento personal y transformación social). Para ello, la persona debe ocupar el centro del proceso educativo.
  • Es necesario, pues, cultivar la personalidad individual de cada educando, respetando sus ritmos de aprendizaje, expresándole afecto, ofreciéndole oportunidades de participación, manteniendo expectativas elevadas sobre él,…
  • La educación va más allá de la mera instrucción. La ponente ilustró este rasgo recordando palabras de Pedro Poveda dirigidas a una maestra linarense, colaboradora de la Academia, Mª Jesús Carmona: “Una generación educada hace grande a un pueblo y a una nación; mas instruida, pero no educada, podrá fácilmente ser la ruina de una raza”; por tanto, la educación, para serlo, debe atender a todas las dimensiones de la persona (educación integral).
  • Importancia de los ambientes educativos, que deben ser espacios acogedores, alegres y llenos de humanidad.
  • El convencimiento de que la persona se construye en relación, que todos aprendemos de todos.
  • Toda propuesta educativa debe combinar el estudio teórico con la aplicación práctica y debe propiciar acciones transformadoras.

Antes de pasar al animado e interesante coloquio con los asistentes que cerró el acto, quiso terminar con un texto programático de San Pedro Poveda que sintetiza a la perfección todo lo dicho: “Yo os pido un sistema nuevo, un nuevo método, unos procedimientos tan nuevos como antiguos inspirados en el amor”.

Texto y fotos: C.C.P.