"Jesús, Dios y Hombre"

19 1 11 1Como en años anteriores, se ha inaugurado el Seminario de Cristología en el Centro Cultural Poveda, impartido por Pope Godoy, teólogo, y Pedro Heredia, sacerdote. Constará de cinco encuentros que se desarrollarán hasta el mes de mayo, en los que se profundizará en distintos aspectos de la vida de Jesús, a partir de las siguientes preguntas: “Jesús, Dios y Hombre”, “Jesús, un profeta laico”, “Jesús y la religión”, “¿Creó Jesús la Iglesia?” y “Jesús, ¿qué dices de ti mismo?”.

El pasado 11 de enero, con la asistencia de un gran número de personas, a pesar del frío, tuvo lugar, a cargo de Pope Godoy, el primero de los encuentros, en el que se profundizó en el tema “Jesús, Dios y Hombre”.

El ponente comenzó planteando el siguiente reto a la fe de los presentes: “¿Jesús es Dios?” Tras dejar unos momentos para la reflexión personal, planteó la cuestión: “¿De qué Dios estamos hablando?” para responder seguidamente que, a su juicio, la imagen de Dios no es la de un Dios que se regocija en el sufrimiento y la muerte, no es un Dios vengativo ni lejano, sino un Dios misericordioso y padre, como el que describe José Mª Castillo en su libro “La humanización de Dios”, en el cual se recurre al conocimiento que Jesús tiene de Dios para poder llegar a conocerlo. A su juicio, la respuesta a la pregunta inicial no puede darse si no se intercambian los términos. Así, más que decir que Jesús es Dios, habría, para responder con coherencia, que decir que “Dios es Jesús”. Es Jesús quien explica a Dios, quien ofrece la auténtica imagen de Dios.

A partir de esta aseveración, el conferenciante continuó haciendo una lectura en paralelo del relato que hacen los cuatro evangelios del bautismo de Jesús, episodio en el que se puede rastrear la visión que Jesús tiene de Dios y su relación con Él. De la misma se puede concluir que básicamente se trató de una experiencia personal e individual de Jesús con Dios, con independencia de que en la narración se incluyan detalles aparentemente percibidos por todos los presentes (se abren los cielos, baja el Espíritu en forma de paloma, se oye la voz de Dios,…). Para el ponente, se trató, en esencia, de una vivencia interior de Jesús, tras la que inmediatamente se retira al desierto para reflexionar para tratar de discernir cuál habría de ser su misión.

19 1 11 2Regresando al dilema inicial, planteó, según todo lo anterior, que Jesús es el Cristo de la fe, representa la fe, que representa la vinculación al amor y la lealtad a Dios de quien se siente enviado. Es una combinación de Señor y Dios… Es a la vez Yahvé y Elohím, razón por la que es posible la expresión de Tomás ante el resucitado: “Señor mío y Dios mío”. Así pues, no podemos acercarnos al tema de la divinidad de Jesús desde la historia sino desde la teología.

Desde este punto de vista, por ejemplo, es cierto que el impacto de la personalidad de Jesús, de sus palabras y acciones fue impresionante, hasta el punto de llevarlo a la muerte a manos de los romanos y los judíos, por motivos políticos y religiosos. (Esta sería la vertiente histórica). La idea de que Jesús muere por los pecados de la humanidad no pertenece a la historia, sino a la fe.

En el Concilio de Nicea en el año 325 se asumió la divinidad de Jesús y en el de Constantinopla en el 371 la visión de Dios como uno solo en tres personas distintas, el misterio de la Santísima Trinidad, pero más allá de esas declaraciones, las respuestas sobre la divinidad o no de Jesús debe encontrarlas cada creyente, desde una fe adulta que repasa con los ojos de la fe la divinidad de Jesús, que es quien, con su vida, nos ha mostrado todo cuanto sabemos de Dios.

Terminada la exposición se abrió un interesante turno de preguntas al ponente, que mostraron la seriedad de los planteamientos de quienes tomaron la palabra, justamente en el sentido de que la relación con Dios a través de Jesús es algo que cada creyente debe experimentar por sí mismo. Todo lo que no parta de esa experiencia no pasará de ser meras declaraciones sin contenido.

Texto y fotos: C.C.P.