TRATA DE MUJERES EN EL S. XXI

18 11 16Estando próxima la fecha del 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, el Centro Cultural Poveda programó una charla coloquio, llevada a cabo el pasado día 16, sobre “La trata de mujeres en el siglo XXI” a cargo de Mª José Chávez de Diego, profesora de la Universidad de Sevilla y colaboradora del proyecto “Villa Teresita”, de atención integral a mujeres en riesgo y situación de exclusión, que atiende, sobre todo, a mujeres prostituidas o víctimas de trata en Sevilla, aunque también tiene presencia en otras partes de España como Valencia, Madrid, Pamplona, Las Palmas…

La conferencia pretendía dar a conocer la realidad de las mujeres prostituidas —denominación que la ponente sugirió utilizar en lugar de “prostitutas”— y la situación de la trata en la actualidad. La profesora Chaves recorrió todo el proceso de trata, desde el reclutamiento de mujeres para ser prostituidas bajo amenazas o por la fuerza, secuestro, coacción, control y tortura continua, llegando a la conclusión de que todo él es un proceso de explotación que atenta contra la voluntad de las personas, hombres, mujeres, niños y niñas (sobre todo de mujeres) en un altísimo porcentaje en todo el mundo. Propuso también distinguir entre trata —que es un comercio de personas— y tráfico —que implica además un carácter transnacional, puesto que pasan de un país a otro—. De cualquier manera, ambas suponen una vulneración execrable de los Derechos Humanos.

18 11 16 2Analizó más tarde la situación del tema en los distintos continentes, llegando a la conclusión de que la trata de niños y niñas se produce más en África y en Asia, y en los demás lo que prolifera es la trata de mujeres con fines sexuales. En cuanto a España, dijo que está considerada como uno de los destinos principales de la prostitución y la trata en su vertiente sexual.

Esta situación de hipocresía social, tan antigua como el mundo, se produce, afirmó, por la existencia de clientes —“si no hay cliente no hay mujer prostituida”— y por los pingües beneficios económicos que comporta. Es necesario tomar conciencia del tremendo drama, que existe por mucho que se quiera mirar para otro lado.

Terminó abriendo una puerta a la esperanza, preguntándose qué podríamos hacer nosotros y ofreciendo algunas respuestas: apoyar y ayudar a estas mujeres procurando devolverles su autoestima, denunciar el maltrato, ofrecer a la juventud una educación alternativa en la que el acceso a la pornografía no resulte fácil ni prematuro, formar en los derechos humanos y tratar de que comportamientos que sojuzgan a las mujeres no sean considerados como costumbres socialmente aceptables o simples y comprensibles necesidades varoniles; en cualquier caso, abogó por un compromiso social y una toma de conciencia política encaminada a la abolición de esta lacra de la sociedad, frente a la legalización, que solo conseguiría legitimar la violencia.

En definitiva, una ponencia para la reflexión, que permitió a los asistentes considerar también que el 25 de noviembre es una fecha no solo para recordar a las mujeres asesinadas por las violencias de género, sino también para luchar contra estos otros tipos de violencias que afectan peligrosamente a las mujeres y deberían avergonzar a la sociedad. Ambos comportamientos son violencia de género y tienen el mismo origen: la desigualdad.

Texto y fotos: C.C.P.