POVEDA Y "ANTOÑITA" recordados especialmente el día 28

18 7 28 1Muchas personas, afines y comprometidas con la Institución Teresiana y miembros de la comunidad parroquial, hicieron un paréntesis en el verano para recordar a San Pedro Poveda, sacerdote y testigo de la fe en el día en el que se cumplían 82 años de la entrega de su vida en martirio, el 28 de julio de 1936.

Desde hace años la Institución Teresiana de Linares celebra la Eucaristía de este 28 de julio en una de las parroquias de la ciudad, en este caso en la Parroquia de San José, inmersa en un barrio tradicionalmente necesitado, que tanto tuvo en su corazón Pedro Poveda y la persona que colaboró con él en los primeros años y que centra la programación de este año 2018, en el centenario de su muerte: Antonia López Arista.

Antoñita, familiar de Don Pedro, aceptó la llamada y, su compromiso con los más necesitados de la ciudad, la llevó a este barrio de Cantarranas que tanto recorrió reforzando la fe, frecuentando sus calles, sus gentes y sus problemas, en un Linares minero y pobre, respondiendo a la inquietud social y a la ayuda materializada en aquel tiempo en “la cunita del Niño Jesús”. Ella reconoce que fue Dios, a través de Poveda quien obró esa decisiva transformación personal: “¡Cuántas veces he pensado que una de las mayores gracias fue concederme aquel guía!” –nos recordaban en la monición al comienzo de la eucaristía.

Don Melitón Bruque, párroco de la citada parroquia, en su homilía, recordó la figura de San Pedro Poveda, destacando su fe, su sueño, su preocupación por la educación a través de las mujeres y que las llevó a estar en lo más alto de la profesionalidad dentro de los valores cristianos y a ser referentes para la actualidad en todos los ámbitos educativos y culturales. De esta forma, apreció y animó a la Institución Teresiana a seguir en este camino, fieles al compromiso con ella y con Linares.

18 7 28 318 7 28 418 7 28 2Tuvo también un recuerdo para grandes mujeres que siguen manteniendo este espíritu del Padre y que tanto han hecho por la educación y formación cristiana en Linares, entre ellas María Gavilán —gran amiga suya— por su entrega, su trayectoria, su enseñanza y su poso humano y cristiano en nuestra ciudad.

Con gran sentimiento, a través de estos entrañables e inolvidables recuerdos y amenizada la liturgia por el coro de la Santa Cruz, discurrió este día tan importante que terminó con la canción dedicada a Poveda:

“Tú que fuiste un hombre soñador, déjame soñar tu idea.

Tú que hiciste el sueño realidad, déjame luchar tu idea.

Déjame soñarla, déjame vivirla, déjame cantarla, déjame morir por ella”.

Texto y fotos: C.C.P.