MANO A MANO COCINAMOS II

18 7 18 2   Las actividades del taller de cocina intercultural “Mano a mano cocinamos”, organizado por la Asociación Socioeducativa y Cultural Poveda y por el Proyecto “Mujer y Madre” de las Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación también hacen un paréntesis hasta después del verano.

   Este taller, que ha contado con la colaboración de la Obra Social de la Fundación “la Caixa” y la Asociación de Vecinos Arrayanes-Sur 520, en cuya sede se ha impartido, ha resultado fascinante para las personas que han participado en el mismo, porque les ha dado la oportunidad de conocer otras culturas a través de la cocina. También les ha ofrecido la posibilidad de compartir y conocer a personas procedentes de otros países, quienes a través de sus recetas, y mientras las han elaborado, han ido explicando los platos típicos de su país y los aspectos más relevantes de su gastronomía.

   En el caso de Camerún, se elaboraron recetas de soupe de tomate, salsa de cebolla y friedrice (Arroz frito). Además se hizo referencia al ndole, que se prepara como un estofado con carne de cabra o de pescado al que se le agregan hojas amargas, que acompañan con brochetas de cabra, cordero o pollo.

   18 7 18Del mismo modo se procedió con la cocina típica de Marruecos, que tiene una personalidad propia, muy sencilla de realizar y con una importante riqueza y diversidad. Se elaboraron las recetas de cuscús, tajín de pescado y dulce de caab.

   Aunque más conocida, lógicamente no han faltado recetas de la cocina española. A través de su elaboración, las participantes se han comunicado unas a otras pequeños trucos para obtener un plato más sabroso y se ha completado el trabajo con el aporte de la información nutricional de los ingredientes. Se preparó pollo “entomillao” con verduras, ensalada de naranja y pastel de atún, entre otras.

   Termina así una edición más –la más sistemática hasta ahora– de este taller de cocina, que se programó con los objetivos de fomentar y desarrollar la interculturalidad, aceptando la diversidad como riqueza; promover la convivencia y el conocimiento de las diversas culturas que forman parte de nuestro entorno; conocer la diversidad cultural a través de la comida, compartir mesa, probando manjares que reflejan otra manera de hacer, sentir y vivir, así como potenciar hábitos de alimentación saludables. Todas las participantes han terminado muy satisfechas con el trabajo realizado y han manifestado su deseo de continuar asistiendo el curso próximo.

Texto y fotos: C.C.P.