Hagamos tres tiendas

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En la Transfiguración de Jesús, los tres apóstoles, al verle radiante de la gloria divina, sintieron tanto gozo interior que le propusieron hacer tres tiendas. Seguramente Pedro, Santiago y Juan querían perpetuar el momento porque “se encontraban muy bien allí”. 

18 6 24 2Algo así se le pasó por el recuerdo a una persona de las asistentes ese día –nos comentaba– cuando el pasado domingo 24 de junio compartimos la Eucaristía de despedida de curso en el Centro Cultural Poveda. En esos momentos, toda la comunidad filial teresiana, siendo una misma, también se podía contemplar en tres partes: el sacerdote, don Pedro Heredia, oficiante; las personas asistentes y que forman parte de los grupos de actividades continuas durante el año, tanto del Centro como de Arrayanes, y el coro de la Santa Cruz, que eligió para el acto sus mejores y más emotivas canciones con el fin de animar la liturgia. Tres grupos cohesionados, una profunda participación por parte de todos para quienes, igualmente, “se podrían haber construido tres tiendas por lo bien que nos encontrábamos allí” –explicaba esta persona.

Era el día de San Juan Bautista, el día de la Natividad de San Juan, el precursor, el profeta siempre fiel, la voz que clamaba en el desierto, el único del que se celebra su nacimiento. Las palabras de Don Pedro, siempre profundas, fueron llenando de grandeza la figura del gran profeta y su recomendación insistente: “¡Convertíos!”, que no sólo denunciaba, sino que también anunciaba la venida de Jesús. Con su “Ya está aquí el Mesías” comenzó un nuevo período de la historia de la salvación, se cerró la puerta al Antiguo Testamento y se abrió al Nuevo, se cerró la puerta de las promesas, de la ley que oprimía al pueblo y se abrió a la Palabra que nos mostraría un camino para despojarnos de lo viejo y aceptar lo nuevo como una nueva oportunidad para mejorar y cambiar.

18 6 24 3Empieza la época de la esperanza en la que seguimos necesitando a los profetas. Ellos son la luz y la voz, los que tienen que seguir diciendo “convertíos”, aunque moleste, los que tienen que aportarnos luz para no desviarnos del camino. No faltó la referencia al Papa Francisco y a San Pedro Poveda como contemporáneos profetas, pero tiene que haber más para que todas las voces resuenen en la Iglesia y acojan los retos del siglo XXI. Todas las voces tienen que ser proféticas.

 No se construyeron las tres tiendas, había que salir para seguir cambiando el mundo que nos toque de cerca. De momento, se celebró una cena compartida para tomar fuerzas y poder volver el próximo septiembre a continuar donde lo hubiéramos dejado.

Texto y fotos: C.C.P.