La Asociación "POVEDA" visita Los Negrales

18 5 19 1Recientemente, la Asociación Socioeducativa y Cultural “Poveda” ha llevado a cabo, como parte de la programación anual de la misma, una visita cultural a la casa de espiritualidad “Sta. María de los Negrales”, en Collado Villalba (Madrid).

Este lugar es enormemente significativo para la Institución Teresiana, entre otras razones porque en él descansan los restos de su fundador, el santo linarense Pedro Poveda, y de su primera directora, Josefa Segovia.

El objetivo principal, fomentar la convivencia entre socios y amigos, se vio más que cumplido en los dos intensos días vividos, a juzgar por lo que expresan algunas de las personas que pudieron vivir la experiencia.

El número de asistentes, dieciocho personas, fue uno de los elementos que favoreció esa relación que se buscaba, ya que permitió un contacto personal reposado con todos, que comenzó ya durante el viaje de ida, en el que las amigables charlas y las bromas fueron preparando el terreno y disponiendo a los viajeros a abrirse a los demás y a todo cuanto estaba por venir.

18 5 19 2Otro de los factores que contribuyó a la consecución del objetivo fue que la mayoría del grupo estuvo alojado en el albergue juvenil que existe en el complejo, en habitaciones compartidas por varias personas.

Una vez instalados en el mismo, se visitó el edificio histórico –“la casa solariega”–, que alberga muchos elementos de la historia de la Institución Teresiana, como el llamado “Espacio Alameda”, que recoge, entre otras cosas, una exposición de las primeras Academias, o una reproducción, con mobiliario, libros y objetos originales, del último despacho que utilizó San Pedro Poveda, así como un recorrido en imágenes por los más de cien años de vida de la misma.

Al finalizar, de regreso en el albergue, se preparó el almuerzo compartido, en el que cada asistente aportó lo mejor de sus especialidades gastronómicas, elaboradas con mimo y gran generosidad, por lo que también resultó un momento muy distendido y agradable.

Tras una larga sobremesa (algunos aprovecharon para hacer una reparadora siesta), la charla reposada, los juegos cooperativos y los paseos por el recinto o los alrededores tomaron el protagonismo, hasta que el grupo volvió a reunirse para la cena.

18 5 19 3Para finalizar el programa del día tuvo lugar una velada en la que el mentalista Darkman presentó, tanto para los linarenses como para personas de otros grupos alojados en la casa, algunos números de magia mental, muy divertidos y participativos.

A pesar de que un pequeño problema de salud de una de las participantes llevó a parte del grupo a un hospital cercano durante un rato, el buen ambiente continuó presidiendo la noche, que se alargó entre bromas hasta altas horas.

Con la mañana llegaron los momentos más intensos: una experiencia de silencio y encuentro con la naturaleza, dirigida por Belén Muñoz, en el espacio conocido como “el laberinto” favoreció un tiempo de interiorización personal, durante el cual cada participante pudo entrar en lo profundo de sí mismo. Y como formando parte de un todo, la segunda parte, guiada por Herminia Río, de encuentro con Dios y con San Pedro Poveda en la cripta en la que reposan sus restos. Todos los presentes recibieron uno o más mensajes con palabras que el santo linarense podía haberles dedicado esa mañana y tuvieron la oportunidad de responder de forma personal a los mismos, dejando una vela encendida junto al altar y compartiendo esta oración en voz alta en un espacio de sinceridad y apertura que resultó muy emotivo.

Pero esto no sería todo: seguidamente, el grupo (mientras compartía unos refrescos y un picoteo) se reunió en el mirador del edificio histórico para planificar las actividades que, de cara a la población infantil, se van a poner en marcha en la barriada de Arrayanes durante el verano, en lugar del campo de trabajo para jóvenes, que no se va a organizar este año. Muchos de los presentes tomaron la palabra para hacer propuestas y para ofrecerse como voluntarios en las mismas. Impresionaba ver cómo cada persona que intervenía buscaba dar lo mejor de sí y animaba a los demás a que no se quedaran atrás, que todos tenían mucho que ofrecer.

Con este buen ambiente, tras el almuerzo, se tomó el camino de regreso, con la sensación de haber disfrutado de una manera ciertamente especial del fin de semana y haciendo planes ya para la próxima salida.

Texto y fotos: C.C.P.