SEMINARIO: INFANCIA DE JESÚS II

18 2 23 2Continuando el recorrido por el Seminario de Cristología, el pasado viernes 23 de febrero, D. Pedro Heredia expuso “Los relatos de la infancia de Jesús (II)”. Para ello desarrolló una pequeña introducción sobre lo expuesto en la conferencia anterior, en la que se apoyó para seguir con su argumentación.

Para estudiar los relatos de la infancia de Jesús, tanto en Mateo como en Lucas, tendremos que considerar estas tres etapas: el mensaje histórico, el ropaje simbólico y el mensaje teológico. Según él, no debemos quedarnos en el histórico o en el simbólico, sino que tenemos que descubrir quién es ese Jesús que se narra en el mensaje teológico: Jesús, hijo de María y de José, de la descendencia de David.

San Mateo, en los relatos de la huida a Egipto, la matanza de los inocentes y el regreso de Egipto a Nazaret, expresa mediante un lenguaje simbólico que Jesús es el nuevo Moisés, considerándolo como el Salvador, y establece un paralelismo entre la infancia de Jesús y la de Moisés: el faraón de Egipto conoció el nacimiento de Moisés por medio de unos magos, Herodes conoce el nacimiento de Jesús a través de unos magos; el faraón y el pueblo de Egipto se atemorizan, Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén; tanto el faraón como Herodes deciden la matanza de los inocentes; Moisés y Jesús escaparon de la matanza; el padre de Moisés, a través de un sueño, se entera de que su hijo es llamado por Dios para que sea el liberador del pueblo y sacarlo de la opresión egipcia; José, de regreso a Nazaret, también mediante un  sueño, conoce que su hijo amado será el futuro salvador y liberará a todo aquel que crea en Él.

18 2 23 1“Esto nos quiere decir –apuntó– que ese niño histórico es el gran Moisés del que se hablaba en el Antiguo Testamento; el núcleo teológico es lo realmente importante. Todo lo demás, sea histórico o simbólico no es relevante: el centro del evangelio es Jesús”.  

San Lucas, en sus dos primeros capítulos, igual que San Mateo, nos habla de la infancia de Jesús. Este relato establece una comparación entre la infancia de Jesús y la de Juan el Bautista, y en cada uno de los puntos muestra que Cristo es superior a Juan el Bautista, porque quiere llegar a una conclusión teológica: que el Hijo de Dios es Jesús, no Juan el Bautista, que será quien le prepara el camino. Esta comparación o paralelismo se puede ver en los anuncios del nacimiento de Juan y del nacimiento de Jesús, por el ángel Gabriel. Cuando Zacarías vio al ángel se asustó y quedó desconcertado; en cambio, cuando María oyó al ángel se turbó; les comunicó a ambos el nombre que tenían que poner a sus hijos; de Juan se dice que “muchos” se alegrarán de su nacimiento, pero de Jesús se dice: “os doy una buena noticia, una gran alegría para todo el mundo”; de Juan se dice que convertirá a “muchos”, y de Jesús que el “salvador es Él”.

Otros pasajes importantes son el relato del nacimiento de Juan (en el que Zacarías recobra el habla y hace un canto precioso, el “Benedictus”, en el que apenas se refiere a su hijo Juan, limitándose a alabar y dar gracias a Dios por el Mesías) o el “Nunc dimittis” también conocido como el cántico de Simeón, que pronunció en el templo con ocasión de la circuncisión de Jesús, según lo previsto en la misma ley judía, en el que el autor reconoce que ya puede morir en paz, porque sus ojos han visto la salvación.

   Para los evangelistas, la concepción de Jesús fue virginal para poder ser sobrenatural y no sobrenatural para ser virginal. Fue virginal para que Dios pudiese ser su causa. Lucas en su mensaje nos muestra que es Cristo quien está en el centro.

Finalizó el ponente animando a los asistentes a profundizar en los evangelios y descubrir el mensaje y la persona de Jesús. Seguidamente se abrió un enriquecedor coloquio, donde cada participante compartió su opinión sobre lo que se había expuesto durante la conferencia. 

Texto y fotos: C.C.P.