2018: AÑO DEL ALMA

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ANTOÑITA 

El 6 de noviembre de 1918, con tan solo 31 años, moría en Linares, víctima –una más– de la terrible epidemia conocida como “gripe española”, Antonia López Arista.

   Se marchaba con ella el principal apoyo que había tenido S. Pedro Poveda en los momentos iniciales de la incipiente Institución Teresiana. En su casa, en la calle del Pontón, junto a la que hoy ocupa el Centro Cultural Poveda, comenzó junto con Isabel del Castillo y otras amigas, una iniciativa que conjugaba la espiritualidad con la labor social a la que denominaron “cunita del Niño Jesús”, en la que se compartían experiencias de fe y se confeccionaban prendas de vestir para los niños pobres de la ciudad. El propio fundador la reconoció como “el principio de la obra de celo que en 1911 se denominó Obra Teresiana”.

  Perteneció al primer Consejo de la Institución en 1916 y al año siguiente participó en el acontecimiento de la aprobación civil y eclesiástica de la Obra en la Diócesis de Jaén. En agosto de 1917 formó parte del primer directorio de la Institución Teresiana junto con S. Pedro Poveda y Josefa Segovia.

   Pedro Poveda la denominó en diversas ocasiones “alma de la obra teresiana”.

EL AÑO DEL ALMA

   Conscientes de la importancia de su figura en la historia de la Institución, la comunidad teresiana de Linares quiere poner de relieve sus aportaciones a la labor educativa y social de la I.T. este año en que se cumplirá el primer Centenario de su fallecimiento.

   Para ello, ha programado una serie de actividades conmemorativas que se irán desarrollando a lo largo de todo 2018, en las que serán protagonistas la mujer y la educación, dos elementos clave en la vida y la misión de la Institución Teresiana, de las que iremos informando puntualmente.

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INAUGURACIÓN

   El acto inaugural tuvo lugar el pasado jueves, 11 de enero, coincidiendo con el 94 aniversario de la publicación del breve “Inter frugíferas”, de Pío XI, por el que se reconocía a perpetuidad a la Institución Teresiana como obra de la Iglesia universal.

   En la basílica de Santa María la Mayor se celebró, presidida por el párroco, D. Sebastián Pedregosa; una Eucaristía de acción de gracias por este acontecimiento, en la que participó un buen número de miembros y amigos de la Institución de Linares y Jaén. Estuvo presente también la directora de ámbito, Lina Piñar.

   El lugar de celebración era obligado, ya que, en su pila bautismal, ahora junto al altar mayor, nacieron a la fe tanto Pedro Poveda como Antonia López Arista.

   Como es habitual, el equipo de liturgia del Centro preparó con mimo cada una de los momentos de la celebración.

   En la monición de entrada se puso de relieve la labor de la Institución Teresiana como espacio de evangelización y, por tanto, de contribución a la transformación de realidades de injusticia en todo el mundo mediante la educación y la cultura.  

   En un momento de la homilía, el párroco se refirió a la Institución en términos muy elogiosos y recordó la figura de San Pedro Poveda y su vinculación con aquel templo como una de las claves que han posibilitado su elevación a la dignidad de basílica.

   Al finalizar el acto, ofreció a la veneración de los presentes una reliquia del santo linarense, que había estado presente en el altar durante toda la celebración.

Texto y fotos: C.C.P.