"El camino del cuerpo y del sentido del humor"

17 3 4 317 3 4 2Completando la conferencia de Emma Martínez Ocaña sobre que “otra mirada sobre el cuerpo es posible” el día 3; los días siguientes, 4 y 5 de marzo y en horario de mañana y tarde se llevó a cabo un taller que versó en unas meditaciones intercaladas con la finalidad de conocer  “el camino del cuerpo y del sentido del humor”.

Todas las personas participantes han salido muy satisfechas y contentas de esta actividad de encuentro con el propio cuerpo y la proyección que tiene de conexión con nuestra propia espiritualidad y nuestra fe.

La idea de Emma siempre ha sido que Jesús se hizo hombre en cuerpo de mujer y el respeto y la consideración que siempre tuvo por las mujeres. Profundizando se mueve a la reflexión de que el cuerpo tiene que ser un depósito de amor. La oración con Jesús que nos hace mirar nuestro cuerpo para ser transformado en amor y felicidad, por y para nosotros mismos y los demás, se notaba en todas las palabras y anhelos de las asistentes.

17 3 3Pero primero había que reconocer el propio cuerpo, notar que nos habla, de qué nos habla, aunque no tengamos la costumbre de escucharlo. Emma proponía que se hablara con él, que se le escribiera como una carta contándole esa relación olvidada, que se mantuviera un diálogo con él para ayudar a entender, que se planteara sinceramente qué nos pide el cuerpo para mantener la conveniencia o no en orden a nuestra salud física, mental, social y emocional. En ese diálogo cada persona fue comprendiendo que aparte de no tener trato con el cuerpo, de infravalorarlo cuando nos acompaña toda la vida, le hemos tratado muy mal y nos hemos tomado las cosas de una forma que la somatización atacaba ciertamente el seguimiento de la vida. Todo eso llevó a la conclusión de que todo ello debía cambiar.

Tras una meditación personal y profunda, las conclusiones que se sacaron fueron tendentes a tratarlo mejor, entenderlo, escucharlo, ver lo que nos dice y todo aceptando el derecho a la felicidad que es lo que transmitiríamos, sobre todo las mujeres.

Jesús comprendió y amó a las mujeres. Les dio el valor que tienen como transmisoras de vida, se dejó querer por ellas, es fácil hacerse querer por una mujer cuando simplemente se la ama. Y Jesús lo hizo. Nunca olvidar que Él es el primero que nos quiere completas en cuerpo sano en todos sus aspectos, físico, psíquico, espiritual, emocional, y alma. Él nos devuelve la fuerza para seguir su obra. 

Texto: C.C.P.

Fotos: de Internet (Poner letra a mi canto. Emma Martínez Ocaña y Lamenteesmaravillosa.com) y C.C.P.