Encuentros de Integración y Madurez Psicoespiritual

17 3 3 4Emma Martínez Ocaña es Licenciada en Historia y en Teología espiritual. Ha sido profesora de Psicología de la Religión y de Integración madurez psicoespiritual. Psicoterapeuta individual y de grupo, orienta Ejercicios Espirituales. Es miembro de la Institución Teresiana, de la Asociación de Teólogas Españolas y de Mujeres y Teología. También es autora de libros como “Cuando la Palabra se hace cuerpo en cuerpo de mujer”, “Cuerpo espiritual”, “Buscadores de felicidad” y “Espiritualidad para un mundo emergente”.

Los días 3,4,y 5 de marzo, en el Centro Cultural Poveda, nos visitó Emma Martínez Ocaña para ofrecernos una conferencia titulada “Otra mirada sobre el cuerpo es posible” y un posterior taller denominado “El camino del cuerpo y del sentido del humor”.

17 3 3 3Quien ha asistido a las conferencias de Emma Martínez Ocaña, sabe de su personal manera de ver y transmitir lo que es el cuerpo, que no es lo malo como antes se decía en la división de lo que somos: cuerpo y alma, sino una simbiosis de interrelación entre Materia y Espíritu, dos realidades constatables del ser humano que nos llevan a Dios, a Jesús de Nazaret.

Según sus palabras, somos seres corporales, tenemos un cuerpo físico, psíquico, relacional, social y espiritual. Un cuerpo energético en el que todo está en relación e interrelación. Sin embargo, con los adelantos actuales se hace notar que el cuerpo es cada vez más invisible en la comunicación. ¿Qué está pasando con los cuerpos?

17 3 3Analizando el camino de olvido del cuerpo, la ponente llega a la conclusión de que el dualismo entre lo material y lo espiritual, hacía que el cuerpo pareciera un obstáculo para conseguir la espiritualidad, es la causa de esta mala interpretación del cuerpo. Esa era la mentalidad dualista: el cuerpo es malo, el espíritu bueno. Como también la mentalidad patriarcal ha provocado no pocas injusticias y desigualdades sobre todo con respecto a las mujeres.

Hay que atender al cuerpo, que habla mucho más que las palabras: las miradas, la actitud corporal, las energías, complementarias o no, y todas las manifestaciones que nos enseñan a no somatizar y a escucharlo.

Jesús no tuvo una mirada ni dualista ni patriarcal, no le importa tocar, ni mirar. El ejemplo de la hemorroisa, aislada de todos, fue un ejemplo y una reflexión profunda sobre ella de por qué Jesús no le tenía miedo a los cuerpos y los sanaba. Lo que verdaderamente contamina es la maldad que sale del corazón, la bondad y el amor siempre pasa por el cuerpo y hay que hacer del cuerpo un lugar para el amor. La fe cambia nuestro cuerpo, nuestra mirada, todo hacia el amor.

Toda esta interesante evolución de su desarrollo, llevó a los asistentes, muy atentos y participativos, a entender que el cuerpo es un lugar de unificación, de sabiduría, de relación y de encuentro con Dios. “El cuerpo tiene que ser testigo del amor de Dios, que pase por él”. 

Finalizada la exposición, se originó un interesante intercambio de reflexiones y opiniones de los asistentes. 

Texto y fotos:C.C.P.