"Vidas en la frontera"

16 12 4 1El pasado viernes, 16 de Diciembre, dieron comienzo la serie de conferencias englobadas dentro de las XI Jornadas por los Derechos Humanos: “Vidas en la frontera”, organizadas por el Centro Cultural Poveda, la HOAC y el Comité Óscar Romero. Al comienzo de éstas, Antonio Castro fue el encargado de dirigir unas palabras de bienvenida a los asistentes y presentar al conferenciante.

En esta primera conferencia se desarrollaron las "Experiencias y reflexiones sobre la inmigración desde la frontera Nador - Melilla” a cargo de Esteban Velázquez, sacerdote jesuita, con un extenso curriculum.  En su última misión ha sido responsable del equipo de la delegación de migraciones del arzobispado de Tánger, compuesto por nueve personas, hasta que a primeros de este año las autoridades marroquíes no le permitieron la entrada a Nador.

Esteban Velázquez y su equipo inician su actividad cuando la organización Médicos sin Fronteras dejó de trabajar en Marruecos. Gracias a la mediación de esta organización, lograron un proyecto de cooperación con el gobierno de Suiza, que financia la mayor parte de su labor. Su ayuda a los inmigrantes consiste en acompañamiento en el sistema sanitario marroquí, una atención 24 horas con un servicio telefónico de urgencia para casos graves, distribución de materiales, mantas, higiene, farmacia, etc., y sensibilización sobre problemas más graves como el SIDA.

16 12 4 4El padre Esteban califica la inmigración como un drama humano del que sólo se conocen datos cuando tienen una rentabilidad política, pero las condiciones de vida son muy duras, sobre todo en el invierno, pues su único refugio en el monte son mantas y plásticos, cuando los consiguen…, para ellos, tener estos medios, es como tener un tesoro.

Han existido, dijo, momentos y situaciones coyunturales en el proceso, como fue el cierre de Cáritas Rabat, decidido por ellos mismos, debido a la cantidad de emigrantes heridos que la misma policía llevaba de Nador a Rabat y los dejaba en la calle, abandonados a su suerte y que todos acudían a Cáritas. Esta situación supuso una postura común de todas las organizaciones humanitarias que trabajaban con inmigrantes y pidieron al gobierno español que paralizaran las devoluciones en caliente, incluyendo las devoluciones entre vallas, por su presunta ilegalidad; al gobierno marroquí la revisión del comportamiento de la policía, por si hay una violencia desproporcionada; estudio individualizado de los desplazamientos forzosos aplicando el marco legal; y observadores internacionales de derechos humanos para que informen, de un modo imparcial, sobre la situación en la frontera. El otro momento fue el discurso del rey de Marruecos, Mohamed VI, pidiendo el respeto a los Derechos Humanos de los inmigrantes y las muertes en el Tarajal, que supusieron un antes y un después en este problema.

Para finalizar expuso, que para solucionar el problema de la inmigración hay que ir a la esencia del mismo, conciliando la ayuda humanitaria con una gobernanza mundial, para imponer a todas las naciones la carta de los derechos humanos, un tribunal internacional para delitos contra el derecho inmigratorio, figura de observadores de derechos humanos en las fronteras, exigir a partidos políticos que estamos enfermos de localismos y saber que luchar por esto exige un cambio en nuestro interior. Una ardua tarea, no exenta de dificultad, que no nos debe desmoralizar, porque como dice el proverbio, “Es mejor encender una cerilla, que maldecir la oscuridad”. 

Texto y fotos: C.C.P.