DESTINO: COVADONGA

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La visita cultural más reciente de la Asociación Socioeducativa y Cultural Poveda ha tenido como principal objetivo conocer este enclave asturiano, tan significativo para la Institución Teresiana.

Han sido 27 personas, socios y amigos, quienes han compartido vivencias, charlas y aprendizajes a lo largo de tres intensos días que comenzaron a las 11 de la noche del viernes, 29 de abril, momento en que se iniciaba un largo viaje nocturno que finalizó en las primeras horas del sábado, con la llegada a Cangas de Onís, cuyo puente “romano” concitó casi en exclusiva el interés del agradable paseo por la ciudad, antes de continuar el viaje a Covadonga.

na vez allí, el entusiasmo de los viajeros alteró en cierta medida el horario establecido, ya que, aunque se había concertado una visita guiada, apenas instalados en el emblemático hotel “Pelayo”, muchos de ellos decidieron “hacerse con el espacio” y explorar por su cuenta los principales puntos de interés, prácticamente todos situados en el entorno de la Basílica; por ello, se decidió adelantar la visita a “la Casina”, sede de la Institución Teresiana. En ella, guiados por Mª Paz y Gregorina –presidenta de la ASC Poveda–, que vivió en ella durante algún tiempo, pudieron conocer los primeros pasos de la Institución, en que apenas era una idea en la cabeza de un sacerdote linarense inquieto y preocupado por la educación en España; visitaron la capilla, situada en el piso superior y un pequeño museo con algunas publicaciones, fotografías y recuerdos del fundador.

Las visitas al Mesón, lugar de acogida de peregrinos desde el siglo XVIII, el Museo del Cabildo, la Colegiata de San Fernando y una primera asomada a la Santa Cueva ocuparon las últimas horas de la mañana y las primeras de la tarde, hasta que, a las 6, un buen número de viajeros se unió a la celebración de la Eucaristía en la Basílica. Enterado de la presencia de la Asociación, el canónigo que la presidió tuvo un saludo inicial y unas muy amables palabras en la homilía para los linarenses.

Poco después, la cita estaba en la Santa Cueva, con la Virgen de Covadonga. Ante ella, buena parte del grupo participó en una oración acompañada de cantos y del inconfundible sonido del agua al precipitarse, filtrada entre las rocas.

La mañana comenzó temprano y se anunciaba espléndida a los visitantes que decidieron recorrer por última vez la explanada de la Basílica y despedirse de la Santina, antes de que el enclave volviera a poblarse de peregrinos y turistas.

16 5 1Oviedo recibió al grupo como la hermosa ciudad que es. Acompañados por personas del Proyecto “Alfalar” y por un guía profesional recorrieron, primero desde el autobús, y más tarde a pie, los principales elementos histórico-artísticos de la secular Vetusta durante un prolongado paseo bajo el amable sol asturiano que finalizó con la visita al mercado dominical del Fontán, con exhibición de folklore autóctono y degustación de sidra.

El punto final de la visita fue la sede de “Alfalar”, en el barrio de la Corredoria, en la que sus voluntarias y usuarias habían preparado un extraordinario almuerzo compartido, al que también los visitantes aportaron algunas muestras de la gastronomía andaluza.

Tras emplazar a las anfitrionas a devolver visita a Linares, el grupo partió hacia la ciudad de León, lugar escogido como última etapa.

Allí, visitaron la basílica de San Isidoro, en la que destacan el conjunto pictórico de los frescos del Panteón de los Reyes, uno de los mejores del románico europeo, el Claustro o la Biblioteca.

Después, hubo tiempo para un agradable paseo por el centro de la ciudad, con la inevitable parada en el “barrio húmedo” para degustar unas cervezas y unas tapitas. La visita al interior de la Catedral debió esperar a la mañana siguiente, y permitió a los visitantes conocer y disfrutar la singular belleza de su arquitectura y sus vidrieras.

A la salida esperaba una profesora de arte, que acompañó al grupo en una visita por la zona más antigua de la población, desde la zona que ocuparon los fundadores (la VII Legio romana), pasando por los restos árabes y medievales, para desembocar en la León barroca y volver a la Catedral, verdadero centro de interés de la ciudad.

Apenas a unos minutos de la ciudad, en Onzonilla, ya de regreso, los visitantes degustaron la que, unánimemente calificaron de la mejor comida del viaje: una exquisita sopa de cocido y una interminable parrillada de carne, preparada ante los comensales, que los proveyó de energía suficiente para afrontar las más de siete horas de viaje que les quedaban por delante hasta Linares.

En resumen, setenta y dos intensas horas repletas de convivencia, espiritualidad, arte y buena armonía, que hicieron que al despedirse, el deseo de todos los participantes fuera el mismo: “¡Tenemos que repetir!”

Texto: Gergorio Sánchez

Fotos: Pedro López        

       

"Una experiencia de crecimiento personal, espiritual y cultural"

16 5 1 5Necesitaba salir y no me daba cuenta. Estaba tocando fondo. Y entonces estaba esta bendita Institución Teresiana y sus amig@s, las que comulgamos con sus ideas e intentamos día a día ir aprendiendo y llenándonos de la Obra que Pedro Poveda dejó y que a través de ellas continúa, que habían programado una excursión a Covadonga. Sí, fue dicho y hecho, me animaron a ir, y sin tiempo a pensar, ahí me encontré esa noche en un autobús con la mayoría de gente que desconocía. Yo pensando… ¿Qué hago aquí?

No sé qué tienen los túneles que no se entra igual que se sale. Entramos en el Negrón con paisaje y temperatura normal, al salir de él… ¡qué impresión! Era como si el tiempo nos hubiera transportado a otro planeta… Asturias!!! Asturias nos recibe con agua, con nieve pegando fuerte en el cristal por si alguno iba dormido que se diera cuenta que le estaba dando la bienvenida.

Por muchas veces que hubiera ido nunca hubiera podido descubrir lo que allí vimos, lo que personalmente viví. Mi crecimiento cultural lo podría plasmar cuando conocí  el Mesón, o La “Casina”. Muchas cosas que le darían para un libro a quien supiera escribir. Pero lo más impactante para mí fue mi crecimiento personal y espiritual.

Teníamos una hora prevista para ir a la Cueva y hacer una oración en grupo, pero, ayyy ese pero, no sé qué desazón tenía en mi interior,  que no podía aguantar y sin que nadie se diera cuenta me salí del grupo y me fui. Me apetecía ir sola de primeras. Allí… surgió el flechazo , había poquita gente, me arrodillé ante la Santina, nuestras miradas se cruzaron y la mía quedó prendada de ella. Hablándole estaba cuando apareció un sacerdote para rezar el Santo Rosario… Mi primer encuentro a solas con Ella, orando y recordando a todos, agradeciendo una y mil veces el estar allí, el agua del Pozón cayendo con su celestial y relajado sonido…  Es indescriptible lo que allí viví en aquel primer momento y que tanta huella ha dejado en mí.

Santa, Dulce, Bendita Cueva, que he llegado a casa OTRA. Siendo otra.

Después me uní al grupo y participamos en la Misa en la Basílica. Volvimos a la Cueva ya en grupo reducido y, allí, oramos. Ahí  la emoción me pudo y mis lágrimas de alegría no cesaban, era una felicidad que no se puede entender si no se vive, el sitio donde estaba, la gente que en ese momento todos éramos uno… el agua, el verde… De nuevo, explosión de sentimientos.

Apenas dormí, sólo quería volver a la Cueva y así lo hice, la abrían a las 8, puntual fui a despedirme de La Santina, a decirle “has dejado huella en mí, gracias y hasta pronto”. Gracias a la IT, sin ella este flechazo con La Santina y Covadonga nunca hubiera sido posible. Allí fue mi crecimiento espiritual.

Y, continuamos viaje, ya de vuelta. No voy a destacar monumentos, sólo voy a destacar cómo crecí personalmente al ir conociendo a todas y cada una de las personas que íbamos. De todas aprendí, con todas me encariñé y a ninguna olvidaré.

Yo, que estaba con coraza, ésta desapareció y quedó allí a los pies de la Santina. Y desde ahora mi aprendizaje es crecer y confiar. Dios está conmigo, Dios está dentro de nosotros mismos.

Desde el corazón, gracias IT y amigas.

Pepi Carrasco