Recordando a... "ANTOÑITA", Antonia López Arista

antonitaComenzamos el apartado de nuestra Web “Recordando a…” dedicándoselo a Antoñita, Antonia López Arista, muy querida en toda la IT y cómo no, de manera especial, en Linares.

Nació en Linares en 1887 y tenía 31 años cuando murió en la misma ciudad, en noviembre de 1918, víctima de la llamada "pandemia de gripe" de gran virulencia aquel año en toda España.

Antonita-Lopez-AristaEra prima de S. Pedro Poveda. En su familia Pedro Poveda encontró siempre apoyo y calor así como ayuda para sus proyectos. De este modo Antonia pudo conocerlos directamente y participar de ellos.

Era una mujer sensible, alegre y cariñosa con los demás. Sabía tocar el piano y tenía un gusto exquisito, prueba de ello el toque especial que le imprimió a la Primera Academia fundada en Linares en 1.912 para mujeres, jóvenes y niñas, entendiendo perfectamente la finalidad cultural y cristiana del Padre Poveda.

Su implicación en la obra del padre empezó cuando con él y su prima Isabel del Castillo, empezó a ir por Cantarranas, un barrio marginal,  donde quería ayudar y fundar una escuela en ese lugar. Allí Antoñita empezó a conocer la pobreza, allí su corazón se estremeció de amor por aquellas personas. Quería ayudar, quería darse y así en 1.908 hizo realidad  la "Cunita del Niño Jesús" en la que ella, su madre y otras  jóvenes amigas, cosían ropa para los niños y niñas pobres y necesitados en un ambiente donde reflexionaban sobre escritos del Padre Poveda y compartían sus experiencias de fe.

Pocos días después de su muerte, el Ayuntamiento de Linares, decide poner su nombre a la calle Baeza en la que había nacido. Además, la Escuela Universitaria de Formación de Profesorado en Linares, pasó a llamarse también “Antonia López Arista”.

Fue la base, “el alma de la Obra Teresiana” (como la denominó Pedro Poveda), el modelo a seguir que seguro tenía en mente San Pedro Poveda. Una aliada del padre y de Dios en esta gran obra de amor, cultura y fe.

De ella dijeron…

“Ella supo dar en todo momento la nota edificante de virtud con la modalidad propia de la Obra”.  (Pedro Poveda)

“… Era de un irresistible poder irradiador y atrayente, porque a la par subyugaba con el sentimiento y se imponía con su inteligencia y virtud.”

“Bajo su comunicativa alegría juvenil y su feminidad sensibles, alentaban en Antoñita López un espíritu maduro y una recia voluntad”. (José de Yanguas de Messía)

“Era Antoñita algo irreemplazable para la IT, en general y para la casa de Linares singularmente”. (Carmen Arteaga)