Aniversario de la Aprobación IT

16 1 1El día 11 de Enero de 2016 se conmemoraba el 92 Aniversario de la Aprobación Pontificia de la Institución Teresiana. En el año 1924, tres mujeres, Josefa Segovia, Isabel del Castillo y Mª Eulalia García Escriche presentaron en Roma la Pía Unión de acuerdo al Derecho Canónico entonces vigente. Actualmente está registrada como Asociación Internacional de Laicos que pretende contribuir a la promoción humana a través de la cultura y la educación, a transformar la realidad, a promover actitudes de encuentro y siempre en un continuo diálogo entre la Fe y la Ciencia, dentro de la Iglesia Católica.

16 1 3En el Centro Cultural Poveda nos reunimos en torno a la Eucaristía oficiada por el sacerdote D. Jesús Castro. Por la importancia y la emotividad de la efeméride, la Eucaristía parecía llenar el espacio y el tiempo de todos cuantos nos habíamos reunido allí, el evangelio narraba la llamada de Jesús a los primeros apóstoles, una llamada que siguió Pedro Poveda para soñar la obra que se vio refrendada este mismo día hace casi 100 años.

16 1 2El Evangelio coincidía con este sueño hecho realidad: Acercarse a lo cotidiano donde Dios se hace presente entre nosotros; aceptar dejarlo todo para seguirle, dejar el egoísmo, la comodidad, todo lo que nos impide crecer y que nos lleva a un nuevo modo de vivir y todo basado en la confianza, que es lo contrario del miedo, una confianza en la búsqueda de caminos nuevos. Esa fue la afortunada conexión entre el Evangelio y la esencia misma de la Institución Teresiana.

Compartimos la Eucaristía con tres hombres africanos que aún siendo musulmanes comprenden y viven la fe, la experiencia común de los Hijos de Dios que somos todos y su manera de vivirla y sentirla ante el éxodo que emprendían. Toda la Eucaristía fue muy emotiva sobre todo cuando se cantó en la Comunión “Eres bendición para mí” (canción de Elia Fleta) y se fueron desgranando nombres de teresianas y personas que nos habían precedido o que dejaron su huella y su bendición para nosotros. También una bendición mutua entre los asistentes por apreciar las bendiciones que Dios nos envía a través de nosotros mismos.

Después de todos estos años, los retos son conocidos aunque no nuevos, seguir abriendo fronteras y puentes en todo, seguir a Dios y compartir la búsqueda de un futuro mejor, confiando en Él.

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