DAR RAZÓN DE LA ESPERANZA

15 11 3 1Llega Adviento, el tiempo de la esperanza. Con él llega la reflexión que necesitamos para recibir la Buena Nueva, la Navidad, el nacimiento de Jesús.

15 11 3 2Sobre la esperanza se ha pensado y orado en el retiro celebrado la mañana del domingo, 22 de Noviembre, dirigido por Don Alberto Jaime Martínez Pulido y acompañado por el coro de la Santa Cruz en la Eucaristía dedicada a Cristo Rey, un rey para un reino que no es de este mundo; un reino, como se cantaba, de vida, de verdad, de justicia, de paz, de gracia y de amor. Deseamos que venga a nosotros este reino, Señor.

Don Alberto reflexionaba con todos los presentes llevando a la conclusión de que vivir el Adviento podría parecer que es un paso rápido para llegar a la Navidad, y sin embargo debemos pararnos y vivirlo con alegría porque significa una espera ilusionada, una espera confiada. Porque Dios está cerca.

15 11 3Planteaba una serie de preguntas: ¿En quién esperamos? ¿Cómo esperamos? ¿Tenemos puesta la vida en falsas esperanzas? Y sí, tenemos falsas esperanzas puestas en el dinero, en el consumismo y en el materialismo imperante. Sin embargo la paz la encontramos en tener esperanza, una esperanza activa, una esperanza que busca redescubrir  el verdadero rostro de Dios. El Evangelio es nuestra esperanza, es la verdad conforme a la que debemos vivir. Para ello nos tenemos que educar en la esperanza sintiendo felicidad en el servicio a los demás, sabiendo que somos más felices cuando damos que cuando recibimos, porque el egoísmo no tiene esperanza, no se gasta con la entrega.  

Una invocación a María como la primera mujer del Adviento, porque es la propia esperanza, la propia fe y el propio amor, dio fin a este retiro precursor de unas fechas de renovación y vivencia de la llegada del Niño Dios.